Nunca es tarde para tener una infancia feliz. Milton Erickson
A pesar de la espera a una atribulada osa que acudió digamos que pasadas las 7 a.m., llegamos a la hora prevista ágiles y sin percance para desayunar en el Hostal Restaurante Río Ara en Fiscal, donde la hambrienta expedición dio rienda suelta a sus apetitos nada frugales que, elegantemente atendidos por la dirección del establecimiento, despacharon sin rubor y seguidos atentamente, pero a media distancia, por el respetable que alojados en la posada iban tomando sus mesas reservadas para hacer lo mismo que nosotros, pero recién levantados. Jajaja
Encontramos el lugar para iniciar la excursión sin excesivos problemas, y bien pertrechados de nuestro inagotable ánimo comenzamos a caminar a la hora planeada, excitados por la brutal belleza natural que se adivinaba...(y porque hacía un frío que levantaba la boina, jajaja)
Los felices andarines progresaron alegres y decididos venciendo cualquier obstáculo que se presentaba. Fue tal la progresión que, en la que podríamos llamar tercera parte de la excursión, su bravura rozó la osadía (de osa, claro) avanzando al filo de lo impensable.
Pero lo mejor será que lo veáis vosotr@s mism@s...
Parte primera: subida a Morcat por la Pozas de San Martín y San Velián.
Parte segunda: Descenso a La cascada de El Confesionario. ("El coño del Mundo").
Parte tercera: Regreso a los coches por el cañón del río Siestre. Horror, Tumba y Sacrilegio...

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