Como estaba previsto..., salimos de Zaragoza...TARDE. Jajaja
Más de uno y de una, suspiraba por recibir el Whatsapp liberador que anunciara la suspensión de esta salida dado el mal tiempo que hizo durante toda la noche en Zaragoza y que prejuzgaba peor tiempo más al norte.
Obligada parada y fonda en la panadería de Siétamo, que aunque estaba cerrada..., ¿Cuándo ha sido eso un impedimento para que "Bailando Con Osas" se quedara sin desayunar?
Estuvimos tan a gusto que el reloj ya no iba a ser quien frustrara tan grato momento.
Llegamos a Rodellar sobre las 9:30 e iniciábamos la marcha a las 9:50. (Esto es, con 50 minutos de retraso).
Mucho frío, sobretodo en el hondo del barranco. Pero conforme íbamos avanzando y cogiendo altura, nos empezó a sobrar la ropa, no mucha. En el collado encontramos tres o cuatro dedos de nieve recien caida y que nos acompañó prácticamente hasta Otín ("North Face" cara norte). Incluso en el soleado enclave de la Losa Mora (ya sabía elegír lugares idílicos para enterrarse estos Neardenales), la nieve hizo su presencia. A partir de aquí el sol nos acompañó cada vez con más energía.
En Otín repusimos fuerzas rápidamente, el reloj empujaba.
Enseguida iniciamos el descenso, rápido pero seguro, con muchas paradas para contemplar ese paisaje tan singular y aéreo que te obligaba a tomarlo prestado con las cámaras de nuestros móviles cada pocos metros.
Llegamos a Rodellar a las 15:00, cansados por el mazazo del último repecho; no había tiempo para vermutear como tenemos por costumbre..., pero sabíamos que nos aguardaba una grata sorpresa en el magnífico Apartahotel "Valle de Rodellar". Gracias "Feli", seguro que te acordarás de nosotros si regresamos jajaja
La comida, a la que no le faltaron muchas y comentadas anécdotas -¿Verdad José Antonio?-, nos la tomamos con muuuuucha calma. Estuvimos muy participativos, hubo quien colaboró en recoger comandas como si no fuera la primera vez y quien quitó platos o los puso como si lo hubiera hecho toda la vida, jajaja
Todo muy casero, bueno y abundante. Como a nosotros nos gusta!!
El regreso a Zaragoza fue rápido y fluido, a pesar del denso e inesperado tráfico que encontramos desde que entramos en la Autovía y que probablemente venía de los visitantes de las únicas pistas de esquí abiertas, Cerler.
Y como una imagen valen más que mil palablas...
Ciao. Hasta pronto.


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